La quercetina es el flavonoide más abundante de la dieta humana. Se encuentra sobre todo en las alcaparras, la cebolla roja, la manzana y el té. Los ensayos han medido un descenso de la presión arterial con dosis iguales o superiores a 500 mg diarios. En la Unión Europea no tiene ninguna alegación de salud autorizada.
Si has llegado hasta aquí es probable que alguien te la haya recomendado para la alergia, para las defensas o para la inflamación. Y que al buscarla te hayas encontrado con una mezcla de fichas de tienda y de artículos que repiten la palabra antioxidante quince veces sin explicar nunca qué es el estrés oxidativo. Vamos a hacer algo distinto: mirar qué han medido los ensayos, cuánto de la cápsula llega de verdad a la sangre, y con qué medicamentos no conviene mezclarla.
¿Qué es la quercetina?
Es un flavonol, es decir un subtipo de los flavonoides, esa familia de pigmentos vegetales que da color a frutas y hortalizas. Su fórmula es C15H10O7. En las plantas casi nunca aparece en estado libre: circula unida a azúcares, en forma de glucósidos. Esa unión, que parece un detalle de química, decide luego cuánto absorbes.
Es el flavonoide más presente en la alimentación humana. Un adulto con una dieta variada ingiere entre 10 y 30 mg diarios a través de los alimentos. Los complementos del mercado aportan entre 250 y 1 000 mg por cápsula, es decir entre diez y cien veces esa cantidad. La diferencia de escala no es un matiz: cambia por completo el tipo de pregunta que hay que hacerse sobre seguridad.
Dónde se ha estudiado la quercetina
Presión arterial
El terreno con más ensayos aleatorizados y el único con un metanálisis concluyente.
Respuesta alérgica
Estabiliza los mastocitos y frena la liberación de histamina, sobre todo en modelos de laboratorio.
Rendimiento físico
Efecto pequeño sobre una prueba de esfuerzo, medido en un ensayo cruzado.
Inflamación de bajo grado
Inhibe varias vías inflamatorias in vitro. Los datos clínicos siguen siendo escasos.
El problema real de la quercetina: la biodisponibilidad
Este es el punto que casi ninguna ficha explica, y es el que decide si un producto sirve o no. La quercetina se absorbe mal, y lo poco que se absorbe depende de la forma química.
Hollman y su equipo lo midieron de una manera elegante en 1995. Reclutaron a 9 voluntarios sanos con ileostomía, lo que permite recoger lo que no se ha absorbido antes de que la flora del colon lo transforme. Les dieron, en orden aleatorio, cebolla frita rica en glucósidos, rutinósido puro (la forma mayoritaria del té) y quercetina libre, todo equivalente a unos 100 mg. Los tres resultados son muy distintos.
Absorción según la forma química, medida en voluntarios con ileostomía
Léelo dos veces, porque es contraintuitivo. La forma que llevan la mayoría de los productos del mercado, la quercetina libre o aglicona, se absorbió peor que la que aporta un plato de cebolla. De ahí que la industria haya desarrollado formulaciones que buscan corregirlo: complejos con fosfolípidos, quercetina enzimáticamente modificada, o combinaciones con bromelina y vitamina C. Algunas mejoran las cifras en sangre. Que esa mejora se traduzca en un efecto clínico mayor es otra cuestión, y está mucho menos estudiada.
Es exactamente el mismo problema que tiene la curcumina, y por el que las fórmulas serias se construyen alrededor de la absorción y no solo de la dosis en la etiqueta. Es el criterio con el que hemos diseñado nuestro complejo antiinflamatorio de absorción reforzada.
¿Para qué sirve la quercetina? Lo que muestran los ensayos
Presión arterial. Es el terreno mejor documentado. Serban y sus colegas reunieron en 2016 los ensayos controlados con placebo: 7 estudios, 9 brazos de tratamiento y 587 pacientes. La quercetina redujo la presión sistólica en 3,04 mmHg y la diastólica en 2,63 mmHg de media. Al separar por dosis, el efecto solo resultó significativo con 500 mg diarios o más, donde la sistólica bajó 4,45 mmHg. Por debajo de esa cifra, nada.
de descenso de la presión sistólica con dosis de 500 mg al día o más
Serban et al., Journal of the American Heart Association, 2016. Metanálisis de 7 ensayos controlados con placebo, 587 pacientes.
Rendimiento físico. Nieman y su equipo dieron 1 000 mg diarios de quercetina o placebo durante 2 semanas a 26 hombres jóvenes no entrenados, en un diseño cruzado. Tras una hora de esfuerzo moderado, la distancia recorrida en una prueba de 12 minutos mejoró un 2,9 % con quercetina frente a un descenso del 1,2 % con placebo. Los marcadores de biogénesis mitocondrial subieron entre un 16 y un 25 %, pero sin alcanzar significación estadística. Un efecto real y pequeño, en un grupo muy concreto.
Alergia. Es la indicación por la que más se pregunta en la farmacia, y la que peor sostiene la comparación. La quercetina estabiliza los mastocitos y frena la liberación de histamina, un mecanismo bien descrito y revisado en la literatura. El problema es que la mayor parte de esos trabajos son de laboratorio o en animales. Ensayos clínicos en personas con rinitis alérgica hay muy pocos, y ninguno tiene el tamaño necesario para cambiar una pauta.
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid publicó en marzo de 2026 una revisión con esa misma conclusión prudente. Vale la pena tenerlo presente: quien te vende la cápsula y quien te informa sobre ella no siempre son la misma persona.
La quercetina como senolítico: el frente que interesa a la longevidad
Hay una línea de investigación que casi nunca aparece en los artículos en español y que explica por qué esta molécula interesa fuera del terreno de la alergia. Con la edad se acumulan células senescentes: células que han dejado de dividirse, que no mueren y que segregan factores inflamatorios, un secretoma que depende, entre otras cosas, del metabolismo del NAD+. Los senolíticos son compuestos que buscan eliminarlas de forma selectiva, y la quercetina es uno de los dos ingredientes de la combinación más estudiada.
Hickson y su equipo publicaron en 2019 el primer trabajo revisado por pares que demuestra esa eliminación en personas. Un estudio piloto de fase 1, abierto, con 9 pacientes de unos 69 años con enfermedad renal diabética. Recibieron 3 días de tratamiento oral con 100 mg de dasatinib y 1 000 mg de quercetina. Once días después del final, la carga de células senescentes había bajado en el tejido adiposo y en la piel, y varios factores inflamatorios circulantes, entre ellos la IL-6, habían descendido.
Antes de que nadie salga corriendo a la farmacia, tres precisiones. El dasatinib es un fármaco antitumoral de prescripción hospitalaria, no un complemento. La muestra era de 9 personas sin grupo control. Y el efecto se atribuye a la combinación, no a la quercetina sola. Es una pista prometedora sobre el envejecimiento celular, no una pauta que puedas seguir por tu cuenta.
Alimentos ricos en quercetina
La cebolla se lleva la fama, y con razón, pero no es la primera de la lista. Estas cifras son órdenes de magnitud: varían según la variedad, la maduración y la forma de cocinado.
| Alimento | Quercetina aproximada por 100 g |
|---|---|
| Alcaparras en conserva | 170 a 230 mg |
| Cebolla roja cruda | 30 a 40 mg |
| Arándanos y frutos rojos | 8 a 15 mg |
| Manzana con piel | 4 a 6 mg |
| Brócoli | 3 a 5 mg |
| Uva negra | 3 a 4 mg |
| Té verde o negro infusionado | 2 a 3 mg por 100 ml |
Dos detalles de cocina que cambian el resultado. La quercetina se concentra en las capas externas y en la piel: pelar a fondo una cebolla o una manzana se lleva una parte importante. Y como se une a azúcares, la forma que aporta la cebolla es la que mejor se absorbe, según el trabajo de Hollman. Un sofrito bien hecho no es un mal complemento alimenticio. Es la misma lección que dejan las medidas de capacidad antioxidante de los alimentos: manda la ración, no la concentración.

Dosis, seguridad y quién no debe tomar quercetina
La revisión de seguridad más completa es la de Andres y sus colegas, publicada en 2017. Su conclusión merece leerse entera, porque es matizada y no complaciente.
Entre los numerosos estudios de intervención en humanos, los efectos adversos han sido raros y leves. Pero no existen datos científicos adecuados para evaluar la seguridad del uso prolongado, más de 12 semanas, de dosis altas iguales o superiores a 1 000 mg diarios. Los estudios en animales identificaron además tres puntos de vigilancia: la posibilidad de agravar la toxicidad renal en un riñón ya dañado, la de favorecer el desarrollo tumoral en cánceres dependientes de estrógenos, y las interacciones con determinados medicamentos.
De ahí sale una lista concreta de situaciones que piden consulta previa con tu médico de cabecera o con tu farmacéutico:
- Enfermedad renal, aunque sea leve.
- Antecedente o tratamiento de un cáncer hormonodependiente.
- Tratamiento con anticoagulantes, ciclosporina, digoxina o antibióticos del grupo de las quinolonas, cuya absorción puede verse alterada.
- Alteraciones tiroideas en seguimiento.
- Embarazo y lactancia, por ausencia de datos.
Sobre la calidad de los productos: en España se comercializan como complementos alimenticios notificados a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Esa notificación acredita que el producto se ha declarado ante la administración, no que se haya demostrado ningún efecto. Compáralos por la forma química, por la dosis por cápsula y por lo que declare la etiqueta sobre el extracto de origen, casi siempre flor de sófora japonesa.
Lo que la normativa europea permite decir
Conviene saberlo antes de leer una etiqueta. El Reglamento (CE) 1924/2006 establece que solo pueden usarse las alegaciones de salud incluidas en el registro comunitario, y la quercetina no tiene ninguna alegación autorizada. Ni antioxidante, ni antiinflamatoria, ni para las defensas.
Por eso muchas fórmulas la combinan con vitamina C o con zinc: la alegación viaja con esos nutrientes, no con el flavonoide. Es legítimo y está bien hecho, siempre que se entienda que la frase del envase describe la vitamina y no la quercetina. Si un producto te promete curar la alergia o desinflamar, está fuera de la norma, con independencia de lo que sugieran los efectos observados en el laboratorio.
Y si lo que buscas es apoyo para unas articulaciones que se quejan cada mañana, el abordaje no se limita a una molécula: combina movimiento, control del peso y un aporte alimentario coherente. Lo detallamos en nuestro complemento para la artrosis.
Preguntas frecuentes sobre la quercetina
¿Qué es y para qué sirve la quercetina?
Es el flavonoide más abundante de la dieta humana, presente sobre todo en alcaparras, cebolla roja, manzana y té. Lo mejor documentado es su efecto sobre la presión arterial: un metanálisis de 7 ensayos con 587 pacientes midió un descenso de 4,45 mmHg de sistólica con dosis de 500 mg diarios o más. En la Unión Europea no tiene ninguna alegación de salud autorizada.
¿Quién no debe tomar quercetina?
Quien tenga enfermedad renal, antecedente de cáncer hormonodependiente, tratamiento con anticoagulantes, ciclosporina, digoxina o quinolonas, alteraciones tiroideas en seguimiento, o esté embarazada o dando el pecho. La revisión de seguridad de 2017 señala además que no hay datos suficientes sobre el uso de 1 000 mg diarios durante más de 12 semanas.
¿Cuáles son los beneficios de la quercetina para el intestino?
Los trabajos disponibles sobre barrera intestinal y microbiota son en su mayoría de laboratorio o en animales, y no permiten afirmar un beneficio en personas. Lo que sí está medido es que la flora del colon transforma buena parte de la quercetina no absorbida, lo que complica interpretar qué llega realmente al organismo.
¿Qué hace la quercetina en la piel?
En laboratorio muestra actividad antioxidante frente al estrés oxidativo cutáneo y frena la liberación de histamina por los mastocitos, implicada en el picor y el enrojecimiento. Ensayos clínicos en personas prácticamente no hay, así que no puede afirmarse un efecto sobre la piel a partir de un complemento oral.
¿Cuáles son los beneficios y contraindicaciones de la quercetina?
A favor: descenso medido de la presión arterial a partir de 500 mg diarios, y una mejora pequeña del rendimiento en una prueba de esfuerzo con 1 000 mg durante 2 semanas. En contra: absorción baja y muy dependiente de la forma química, ausencia de datos de seguridad a largo plazo a dosis altas, e interacciones con varios medicamentos.
¿Cuánta quercetina aporta la dieta?
Entre 10 y 30 mg diarios en una alimentación variada, sobre todo a partir de cebolla, manzana, frutos rojos y té. Los complementos aportan de 250 a 1 000 mg por cápsula, es decir entre diez y cien veces esa cantidad, lo que los sitúa en otra categoría en cuanto a evaluación de seguridad.
Fuentes
Serban M.C., Sahebkar A., Zanchetti A. et al. Effects of Quercetin on Blood Pressure: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Journal of the American Heart Association, 2016;5(7):e002713. DOI: 10.1161/JAHA.115.002713
Hollman P.C., de Vries J.H., van Leeuwen S.D., Mengelers M.J., Katan M.B. Absorption of dietary quercetin glycosides and quercetin in healthy ileostomy volunteers. The American Journal of Clinical Nutrition, 1995;62(6):1276-1282. DOI: 10.1093/ajcn/62.6.1276
Andres S., Pevny S., Ziegenhagen R. et al. Safety Aspects of the Use of Quercetin as a Dietary Supplement. Molecular Nutrition and Food Research, 2018;62(1):1700447. DOI: 10.1002/mnfr.201700447
Nieman D.C., Williams A.S., Shanely R.A. et al. Quercetin’s Influence on Exercise Performance and Muscle Mitochondrial Biogenesis. Medicine and Science in Sports and Exercise, 2010;42(2):338-345. DOI: 10.1249/MSS.0b013e3181b18fa3
Hickson L.J., Langhi Prata L.G.P., Bobart S.A. et al. Senolytics decrease senescent cells in humans: Preliminary report from a clinical trial of Dasatinib plus Quercetin in individuals with diabetic kidney disease. EBioMedicine, 2019;47:446-456. DOI: 10.1016/j.ebiom.2019.08.069
Mlcek J., Jurikova T., Skrovankova S., Sochor J. Quercetin and Its Anti-Allergic Immune Response. Molecules, 2016;21(5):623. DOI: 10.3390/molecules21050623
Guo Y., Bruno R.S. Endogenous and exogenous mediators of quercetin bioavailability. The Journal of Nutritional Biochemistry, 2015;26(3):201-210. DOI: 10.1016/j.jnutbio.2014.10.008