TB-500: qué es, qué dicen los estudios y su estatus legal

Active ton protocole

El TB-500 no es la timosina beta-4: es un fragmento sintético de su dominio de unión a la actina. Casi toda la bibliografía que se le atribuye se hizo con la proteína entera, y la mayor parte de los ensayos en personas son de un colirio para el ojo seco. No está autorizado como complemento ni como medicamento en España, y figura en la categoría S2 de la lista de sustancias prohibidas en el deporte.

¿Qué es el péptido TB-500?

La timosina beta-4 es una proteína pequeña, de 43 aminoácidos, presente en casi todas las células del cuerpo y muy abundante en las plaquetas. Su función principal es secuestrar monómeros de actina, la proteína que forma el citoesqueleto. Al liberarlos y retenerlos, regula la capacidad de una célula para cambiar de forma y desplazarse. De ahí su papel en la migración celular y, por extensión, en la reparación de tejidos.

El TB-500 es otra cosa, aunque los catálogos los traten como sinónimos. Corresponde al fragmento que contiene el dominio de unión a la actina, la secuencia LKKTETQ, situada aproximadamente entre los aminoácidos 17 y 23 de la proteína completa. Es más corto, más barato de sintetizar y más estable. Es también, y esto es lo importante, una molécula distinta con un perfil de investigación mucho más pobre.

TIMOSINA BETA-4 Y TB-500 NO SON LO MISMO

Lo que dicen las fichas de venta

  • TB-500 es timosina beta-4 sintética.
  • Los estudios sobre timosina beta-4 avalan el TB-500.
  • Ha pasado por ensayos clínicos en cicatrización y en corazón.

Lo que se puede comprobar

  • TB-500 es un fragmento de 7 aminoácidos del dominio de unión a la actina, no la proteína de 43 aminoácidos.
  • La mayor parte de esos estudios usó la proteína completa, y varios de ellos en ratón o en rata.
  • Los ensayos clínicos son de timosina beta-4 entera, sobre todo en colirio para el ojo seco, y ninguno ha terminado en autorización.
La distinción no es un tecnicismo: cambia qué estudio respalda qué molécula, y ese es el punto que decide.

Cómo actúa, y en qué modelo se ha observado

El mecanismo descrito es coherente y se sostiene en trabajos clásicos. La secuencia de acontecimientos, tal como la reconstruye la bibliografía, es esta.

DE LA ACTINA A LA REPARACIÓN DEL TEJIDO

La timosina beta-4 secuestra monómeros de actina y regula el citoesqueleto
Las células endoteliales y los queratinocitos ganan capacidad de migrar
Se favorece la angiogénesis y la repoblación de la herida
Disminuye la respuesta inflamatoria local y se modula el depósito de colágeno
El tejido cierra antes en los modelos experimentales de herida
Cada eslabón procede de estudios en cultivo o en animal. Ninguno se ha medido en una lesión deportiva humana en condiciones controladas.

Los 2 estudios que más se citan son de finales de los noventa y principios de los dos mil. Katherine Malinda y su equipo publicaron en 1999 en el Journal of Investigative Dermatology que la timosina beta-4 acelera la cicatrización de heridas cutáneas. Ildiko Bock-Marquette describió en 2004 en Nature que la proteína activa la quinasa ligada a integrinas y promueve la migración, la supervivencia y la reparación de células cardiacas tras un infarto. Los dos son estudios en animal.

El más pertinente para el TB-500 concreto es otro. Deborah Philp y sus colegas publicaron en 2003 en Wound Repair and Regeneration un trabajo cuyo título ya distingue lo que la mayoría confunde: la timosina beta-4 y un péptido sintético que contiene su dominio de unión a la actina promueven la reparación dérmica en ratones diabéticos db/db y en ratones viejos. Es decir, el fragmento hizo algo. En ratones.

Hombre sentado en el césped con ropa deportiva sujetándose la rodilla, con la zona dolorida marcada en rojo
La lesión que motiva la búsqueda es real. Lo que falta no es el problema, es el ensayo clínico que diga si esta molécula lo resuelve.

El estudio más reciente, y lo que realmente midió

En 2026, Onur Biçer y su equipo publicaron en Joint Diseases and Related Surgery el primer trabajo que compara cara a cara los dos péptidos que el mercado vende juntos. 32 ratas Sprague-Dawley macho, repartidas en 4 grupos de 8 animales, fueron sometidas a sección y reparación del tendón de Aquiles y repartidas en 4 grupos: control, BPC-157, TB-500 y la combinación. El tratamiento duró 4 semanas por vía intraperitoneal.

Los resultados favorecen al TB-500 más que al otro péptido. La carga máxima hasta el fallo fue significativamente mayor en el grupo TB-500. Las puntuaciones histológicas de Bonar bajaron de forma significativa en ese mismo grupo, con una p de 0,016, y las de Movin en el grupo TB-500 y en el grupo combinado, con p de 0,017 y 0,040. El análisis con rojo sirio mostró una mejor organización del colágeno de tipo I, sobre todo en el grupo TB-500.

Es un buen estudio y merece leerse entero. También conviene recordar qué es: 32 ratas, 4 semanas, un tendón seccionado quirúrgicamente y reparado en el mismo acto. Ni la lesión ni el animal ni el plazo se parecen a una tendinopatía crónica humana de 8 meses de evolución.

¿Qué se ha probado en personas?

Aquí aparece el desajuste más grande entre lo que se vende y lo que existe. Hay un programa clínico real con timosina beta-4, y no va de músculos.

EL RECORRIDO CLÍNICO REAL DE LA TIMOSINA BETA-4

01

1999, cicatrización en animal

La proteína entera acelera el cierre de heridas cutáneas en modelos experimentales.

02

2003, el fragmento entra en escena

Un péptido sintético con el dominio de unión a la actina reproduce parte del efecto en ratones diabéticos y viejos.

03

2007, primer ensayo europeo en personas

Estudio prospectivo y aleatorizado sobre úlceras venosas, centrado en seguridad y tolerabilidad, con la proteína aplicada por vía tópica.

04

2015, fase 2 en oftalmología

Ensayo aleatorizado y controlado con placebo de un colirio de timosina beta-4 para el ojo seco, con resultados que motivaron los ensayos de fase 3.

05

2026, primer ensayo del TB-500 propiamente dicho

Un estudio de fase 1 y 2 registrado en China empieza a reclutar. Es el único que evalúa el fragmento como tal.

Cuatro de los cinco peldaños se recorrieron con la proteína completa, y el destino clínico principal ha sido la superficie ocular, no la lesión muscular.

De los cerca de 18 ensayos registrados con timosina beta-4, la mayoría pertenecen a un mismo programa: un colirio para el ojo seco y para la queratopatía neurotrófica, con 2 ensayos de fase 3 completados y 1 ensayo todavía en reclutamiento. Los 2 ensayos de cicatrización cutánea, uno en úlceras por presión y otro en úlceras venosas, se completaron en fase 2. El de epidermólisis ampollosa se interrumpió, y los 2 estudios intravenosos del programa cardiológico se retiraron antes de empezar. Ninguno ha desembocado en una autorización de comercialización.

Sobre el TB-500 en sentido estricto, el fragmento que se vende en viales, existe 1 ensayo registrado, uno solo, de fase 1 y 2, iniciado en 2026 y todavía en reclutamiento. En los registros europeos, EudraCT y CTIS, no consta ningún ensayo autorizado con este péptido ni con la proteína entera.

En el deporte: prohibido, pero no donde suele decirse

Este es el punto donde el contenido en español se equivoca con más frecuencia. El TB-500 no está en la categoría S0 de sustancias sin aprobación, que es donde sí está el BPC-157. Está en la categoría S2, apartado de factores de crecimiento y moduladores de factores de crecimiento, bajo la entrada «timosina beta-4 y sus derivados, por ejemplo, TB-500». Figura nombrado ahí desde la lista que entró en vigor en 2018. La prohibición es permanente, dentro y fuera de competición.

La lista española se publica en el BOE por resolución de la Presidencia del Consejo Superior de Deportes, y el organismo competente es la CELAD, sucesora de la AEPSAD. Conviene saber además que el artículo 362 quinquies del Código Penal alcanza a quien facilita sustancias farmacológicas prohibidas a deportistas, incluidos los que no compiten federados.

Como complemento alimenticio y como medicamento: no

El Reglamento (UE) 2015/2283 solo permite comercializar los nuevos alimentos autorizados e incluidos en la lista de la Unión, y este péptido no figura en ella. El Real Decreto 1487/2009 limita los péptidos admitidos en complementos alimenticios a dos, el glutatión y la lactoferrina. El registro CIMA de la AEMPS no devuelve ningún medicamento con timosina como principio activo.

La etiqueta «solo para uso en investigación» que llevan estos viales no resuelve el problema jurídico. El Real Decreto Legislativo 1/2015 define el medicamento tanto por su presentación como por su función, y el artículo 361 del Código Penal menciona expresamente los medicamentos en investigación entre los que no pueden ofrecerse sin la autorización exigida por la ley.

Efectos secundarios, y por qué este artículo no da una pauta

Los ensayos publicados con timosina beta-4 por vía tópica y en colirio no describieron problemas de tolerabilidad relevantes. Ese dato no se traslada al fragmento inyectado, que es otra molécula, otra vía y otra dosis, y sobre el que no existe ningún ensayo completado en personas.

Por eso aquí no encontrará una pauta. No es cautela editorial: no hay una dosis validada en humanos que pueda citarse. Sin ficha técnica, sin agencia que haya evaluado un rango de seguridad, como sí ocurre con el ácido alfa lipoico, y sin ensayo aleatorizado publicado, cualquier cifra sería una extrapolación desde roedores. Las páginas que sí las publican no tienen mejor información que esta, solo menos escrúpulos en presentarla.

Queda un riesgo que no depende de la molécula. Un vial vendido como reactivo de laboratorio no se fabrica según las normas de correcta fabricación de un medicamento. Pureza, esterilidad, ausencia de endotoxinas e identidad real del contenido no están verificadas por ninguna autoridad, y la literatura sobre este mercado paralelo describe con regularidad viales cuyo contenido no coincide con la etiqueta.

Sobre las presentaciones orales que circulan, la objeción es de farmacología básica: un péptido tragado se digiere como cualquier proteína de la dieta. Es la misma objeción que pesa sobre los complementos de superóxido dismutasa por vía oral. Ninguno de los estudios citados más arriba usó la vía oral.

Resumen del estado de la cuestión

PreguntaRespuesta a agosto de 2026
¿TB-500 es lo mismo que timosina beta-4?No. Es un fragmento sintético de 7 aminoácidos de su dominio de unión a la actina
¿Hay evidencia de eficacia?En modelos animales, sí. En personas, ninguna con el fragmento
¿Hay ensayos clínicos?Cerca de 18 con la proteína entera, sobre todo un colirio para el ojo seco. Uno solo con el fragmento, iniciado en 2026
¿Alguno ha terminado en autorización?Ninguno
¿Es un complemento alimenticio legal?No. Solo se admiten 2 péptidos en el anexo del RD 1487/2009
¿Está prohibido en el deporte?Sí, categoría S2 de factores de crecimiento, nombrado desde 2018
¿Existe una dosis validada?No, en ninguna indicación ni por ninguna vía

Si lo que le duele es un tendón

La búsqueda de este péptido casi siempre nace de una lesión que no termina de curar. Merece una respuesta mejor que un vial sin trazabilidad.

El primer paso es distinguir qué tiene. Una molestia tendinosa que dura más de 3 meses ya no es una inflamación aguda sino una tendinopatía degenerativa, y el tratamiento cambia por completo. Su médico de familia es la puerta de entrada al circuito de traumatología y rehabilitación. El ejercicio excéntrico progresivo y la carga controlada tienen detrás ensayos aleatorizados en personas, que es exactamente lo que a estos péptidos les falta.

Mientras tanto, reducir la carga inflamatoria que mantiene el dolor es una vía documentada. Una fórmula antiinflamatoria formulada para atravesar la barrera intestinal no reconstruye colágeno y nadie debería prometerlo, pero actúa sobre el proceso que prolonga la molestia. Si su caso es concretamente un tendón, un complemento pensado para el tejido tendinoso se apoya en activos con evaluación pública, algo que ningún vial de investigación puede ofrecer.

¿Qué es el péptido TB-500 y para qué se utiliza?

Es un péptido sintético de 7 aminoácidos que reproduce el dominio de unión a la actina de la timosina beta-4, la secuencia LKKTETQ. Se investiga por su efecto sobre la migración celular y la reparación de tejidos. No tiene ninguna indicación aprobada en España ni en la Unión Europea.

¿Es lo mismo el TB-500 que la timosina beta-4?

No. La timosina beta-4 es una proteína de 43 aminoácidos presente en casi todas las células. El TB-500 es un fragmento corto de ella. La distinción importa porque la mayor parte de los estudios que se citan para respaldar el TB-500 se hicieron con la proteína completa.

¿Cuáles son los efectos secundarios del TB-500?

No están caracterizados. Los ensayos con timosina beta-4 tópica y en colirio no describieron problemas de tolerabilidad relevantes, pero ese dato no se traslada a un fragmento distinto administrado por otra vía. No existe ningún ensayo completado en personas con el fragmento.

¿Cuál es la dosis del TB-500?

No hay una dosis validada en humanos, y este artículo no publica ninguna. Sin ficha técnica, sin ensayo aleatorizado completado y sin evaluación de una agencia reguladora, cualquier cifra sería una extrapolación desde estudios en roedores. Las pautas que circulan en foros y páginas de venta no tienen otra base.

¿Qué diferencia hay entre BPC-157 y TB-500?

Son péptidos distintos con mecanismos distintos. El BPC-157 deriva de una proteína del jugo gástrico y actúa sobre la angiogénesis. El TB-500 procede de la timosina beta-4 y actúa sobre el citoesqueleto de actina. También difieren en la lista de prohibiciones deportivas: el BPC-157 está en la categoría S0 y el TB-500 en la S2.

¿Está prohibido el TB-500 en el deporte?

Sí, de forma permanente, dentro y fuera de competición. Figura en la categoría S2, factores de crecimiento y moduladores de factores de crecimiento, bajo la entrada «timosina beta-4 y sus derivados, por ejemplo, TB-500», nombrado desde la lista vigente en 2018. La lista española se publica en el BOE y la CELAD es el organismo competente.

¿Funcionan las pastillas de TB-500?

La objeción es de farmacología básica: un péptido ingerido se digiere como cualquier proteína de la dieta y llega troceado en aminoácidos. Ninguno de los estudios publicados sobre timosina beta-4 o sobre su fragmento utilizó la vía oral.

Fuentes

Philp D, Badamchian M, Scheremeta B, Nguyen M, Goldstein AL, Kleinman HK. Thymosin beta 4 and a synthetic peptide containing its actin-binding domain promote dermal wound repair in db/db diabetic mice and in aged mice. Wound Repair and Regeneration, 2003, 11(1). DOI: 10.1046/j.1524-475x.2003.11105.x

Malinda KM, Kleinman HK, Sidhu GS, Mani H, Banaudha K, Maheshwari RK, Goldstein AL. Thymosin beta 4 accelerates wound healing. The Journal of Investigative Dermatology, 1999, 113(3). DOI: 10.1046/j.1523-1747.1999.00708.x

Bock-Marquette I, Saxena A, White MD, DiMaio JM, Srivastava D. Thymosin beta 4 activates integrin-linked kinase and promotes cardiac cell migration, survival and cardiac repair. Nature, 2004, 432(7016). DOI: 10.1038/nature03000

Guarnera G, De Rosa A, Camerini R. Thymosin beta-4 and venous ulcers: clinical remarks on a European prospective, randomized study on safety, tolerability, and enhancement of healing. Annals of the New York Academy of Sciences, 2007, 1112. DOI: 10.1196/annals.1415.003

McLaughlin PJ, Sosne G, Ousler GW. Thymosin beta 4 ophthalmic solution for dry eye: a randomized, placebo-controlled, phase 2 clinical trial conducted using the controlled adverse environment model. Clinical Ophthalmology, 2015, 9. DOI: 10.2147/OPTH.S80954

Biçer O, Adanir O, Güleryüz Y, Balci EC, Dinçel YM, Yenigün MY, Aydin C, Bayrak BY. Effects of BPC-157 and TB-500 on Achilles tendon healing in rats: a histopathological and biomechanical study. Joint Diseases and Related Surgery, 2026. DOI: 10.52312/jdrs.2026.2951

Rahman OF, Lee SJ, Seeds WA. Therapeutic peptides in orthopaedics: applications, challenges, and future directions. JAAOS Global Research and Reviews, 2026. DOI: 10.5435/JAAOSGlobal-D-25-00236

0